CARGANDO

Escribe tu busqueda

Cinefilia The NEWS

“Parásitos”, el retrato cinematográfico de una sociedad que rechaza a los pobres

Compartir

Parásitos es el nombre de una película coreana que está en todas las mesas de café, el director Bong Joon-ho ha logrado que no haya cinéfilo que no siga discutiendo la precisión del guión, lo sobresaliente de las actuaciones, lo vertiginoso del ritmo, lo artístico de la fotografía y la elocuencia de su breve musicalización.

Llama poderosamente la atención que una película asiática tenga tanta vigencia argumentativa para las sociedades occidentales, retrata de una manera magnífica la convivencia cotidiana entre los que lo tienen todo y los que carecen de todo; el filme hace creer durante mucho tiempo que estamos ante una comedia rara y al final descubres que se ha tornado en una galimatías amargo; toda la primera parte es el camino de la comedia negra para mostrar la estafa genial que los Kim (la familia pobre) ha montado para apropiarse de todos los puestos de trabajo dentro de la casa de los Park (la familia rica). Al principio, el director nos lleva a generar un juicio moral contra los personajes de “la familia pobre”, que está sujeto a la clase social, son ellos los que engañan y manipulan, son los “parásitos de la historia”.

En esta primera mitad de la película, los Park pueden permitirse ser generosos y amables; de hecho, pueden darse “el lujo” de ser ingenuos e inocentes. Conforme avanzan las acciones, la historia va eclipsando, todos muestran su naturaleza, todos tienen derecho a tener sueños y aspiraciones, todos tienen su lado luminoso y su lado oscuro. Los Park en un par de escenas retratan la doble moral de una sociedad que aprueba o rechaza cosas por la condición social, el olor de la ropa es utilizado como emblema para marcar las distancias, no se menciona con claridad, pero se plantea con contundencia, los Kim son talentosos y simpáticos, pero tienen un defecto: huelen a pobre.

Existe una forma para denominar este fenómeno, Adela Cortina construyó un término que ha sido aceptado por la Real Academia de la Lengua Española, Aporofobia, Del gr. ἄπορος áporos ‘carente de recursos’ y -fobia, fobia a las personas pobres o desfavorecidas. La aporofobia entendida como el rechazo a quien no pude devolver nada, o al menos parece no hacerlo. Y por eso se le excluye de un modo construido sobre el contrato político, económico o social, de ese mundo del dar y el recibir, en el que sólo pueden entrar los que parecen tener algo interesante que devolver como retorno.

Adela Cortina plantea a la aporofobia como un auténtico desafío para la democracia, parte de la definición que hace Amartya Sen de la pobreza, definiéndola como la falta de libertad, imposibilidad de llevar a cabo los planes de vida que una persona tenga. Es por eso que se plantea que la única forma de erradicar la aporofobia es investigando las raíces culturales y biológicas del problema, plantear medidas eficaces que ayuden a establecer políticas de combate a la pobreza que tengan como fin último la reducción de las desigualdades, evitando caer en la “trampa de las políticas antipobreza” que llevan a la cronificación del problema, porque logran que las personas ganen lo suficiente para sobrevivir pero no para salir de la condición de pobreza.

Regresando al argumento de la película de Bong Joon-ho, la aporofobia puede provocar la comisión de delitos de odio o la generación de discursos que ahonden el desprecio por los menos favorecidos. Al final de la película, nadie pudo ser feliz, todo salió mal, las desigualdades fluyeron en el momento menos oportuno de la trama para terminar con la paz forzada en la convivencia de los dos extremos.

“Parásitos”, parece tener el Oscar como mejor película extranjera en la bolsa, ganó el globo de oro en la misma categoría y su director será competitivo también; aunque más allá de los laureles que coseche como pieza de arte, los mensajes cifrados que nos deja en la visión de dos familias en particular, resultan tremendamente brutales al extrapolarlos a la generalización de una sociedad tremenda excluyente, son brutales.

Con información de El Heraldo 

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *